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PARADOJA
Graciela Wencelblat
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Graciela Wencelblat

Graciela Wencelblat.  Nace en Argentina.  Ha publicado El camino (1980), Por Disimular que estoy flotando (1989), La que dibuja los bordes de los cuerpos (1994), Pasaje del Signo (1998) y Travesía del desierto (2002). Su poesía ha sido incluida en las siguientes antologías: Poesía Argentina de Fin de Siglo (1997), Letras de la Conjura (2002), Círculo de poesía (2003), Itinerario (2003), Elegidos 2003 (2003), Poesía y Narrativa– Primeros Premios (2003), Círculo de Poesía 4 (2004) y Poesía Argentina Contemporánea. Editorial Fundación Argentina para la Poesía, Tomo I, Parte Decimocuarta (2004).  Ha participado en festivales de poesía y numerosos foros de Internet en distintas partes del mundo.  Graciela Wencelblat ha recibido el Primer premio en el año 2003, editorial Aries, Instituto Cultural Latinoamericano. Su página web es http://ar.geocities.com/ondina33/.

 

grawen@fibertel.com.ar

EN BLANCO

 

Los que me habitan

me siguen.

Murmuran en mi boca

en mis oídos

saltan sobre lo más hondo.

Algo saben de mí que desconozco.

A veces tropiezo y caigo.

De un sillón a otro

de una casa a otra,

 

de un país a otro.

No sé si ir hacia atrás

o hacia adelante.

 

Hasta ser un espacio en blanco.

 

 

s/título

 

Adicción a la vida,

aventura

que oprime

desgarra

persigue.

 

no quiere oír

no quiere ver

no quiere.

Pero sigue aferrada

                 día tras día

como una perra en celo.

 

 

PUNTO DE QUIETUD

 

Hay dentro de mí

muy adentro

un punto de quietud.

 

En el extremo del ojo

izquierdo

tiembla una lágrima.

 

Es una gota de vida

donde se encierra el mundo.

 

 

ALGO QUE HACER CON LA POESÍA

 

Abrazar la poesía

crearle una vivienda

fuera de uno,

con espejos

un reloj que no dé las horas

para no abrir el silencio.

 

Hablarle con gestos infinitos

no hacerle reproches

practicarla con o sin estilo.

En una tarde cualquiera

llevarla a beber el viento.

 

Al alba  mostrarle

la pulpa  del mundo.

Entonces  preguntarle

                        ¿que piensas?

 

EN LOS DECLIVES DEL VIENTO

 

Entro a tus brazos

como quien entra a una fiesta.

Mi cuerpo habla

no es mucho lo que te pide:

                                     toma el corazón que está frío

                                     transforma la piedra en la que está encerrado.

 

Entre los dos :            tejamos la red

                                     busquemos madera

                                     que brote el fuego.  

en los declives del viento.

 

TODA COSECHA

 

Sostengo el poema

con manos de ausencia

el vaivén del silencio  se desliza

rompiendo toda regla.

 

Cualquier color

aroma de tierras extrañas

un grito en la noche

hondo tajo en el día.

 

Que sea el poema un atardecer

                                    de uva

el ojo ajeno, los ojos de mi locura

que penetran el beso.

Café con leche y después

que se anuncie el deseo.

 

Que el poema se atreva

 a ser mi amante

lengua que atraviesa mi cuerpo

el verbo en acción

que se abra en las noches.

 

Que absorva de esta mujer

toda la cosecha.