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PARADOJA
Angelica Murillo
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Angélica Murillo

Mi nombre es Angélica Murillo, nací en San José, Costa Rica en 1976.  Soy estudiante de Ciencias de la Comunicación y trabajo como periodista independiente. Mi obra es inédita, a exepción de algunos de mis poemas que han sido publicados en antologías por el Centropoético en España.
 
 
 

 
Susa I, 5 400 a.c

Sobre sus cabezas el viento
arrastra las hojas secas.

A escondidas, dos hermanos
unen sus labios
como Enki en el estanque.

Pero dos amantes idénticos
huyen siempre de su espejo.

Y por siempre
forman ondas
y unen formas
en el agua.

Suicidas

Sobre sus cabezas el viento
arrastra las hojas secas.




Perdí la cabeza (literalmente)
Buenos Aires,1941


Y aún llega el Androcéfalo a mi noche,con ése
su linaje síncope de esdrújula conversa.

Yo era, su mascota futurista, su juglar
sin epopeya.

Cirujano íntimo de sus dragones, mortaja
siempre, de sus cadáveres ajenos.

Yo Caballeros, soy miembro sin pena del club
de contadores.

Malversado -por más señas- Vivía con prodigios
de bajo fondo.

Pero él era demiurgo -también titiritero-
Juntos: la bacteria comecarne de los labios infantiles-

Aquél tipo -de la 3-A la Z-
se llama Asterión y solo escribe ficciones.

Pero yo prefiero deciros la verdad: esto
es una celda.

Puede ser un manicomio, un burdel, una concha
Ohhh sí una casa.

Después de un non, de un sinsentido ya no será
la imago de la muerte –solo en sueños-




Giro a la Izquierda

Tendí mi depre al son de novísimas estrellas
y sin pensarlo
rumbeé dos veces por el mismo bar.

A deshora, todas las puertas están cerradas.

¡Hey camarada!
Otra copa para el zarpe de mi sombra que se va.

Que se ha cansado-dice- de tanto suelo
y de gastarse las medias
con el propio zapato de Vallejo.

Si mal no recuerdo te mal recuerdo:
Octubre y yo nos entendemos.

Y ya no escucharé ésa tu voz
encinta que paría me debes veintisiete años,

un día de sol y un viaje en autopista,
-por aquello, de que amanezca más temprano-

Porque si no eres en ¿qué te empeñas?
cuando no se es lo que se marcha.

¿Verdad que ya te ibas?
Ya es hora de que te vayas.

Y nos fuimos...
Tendiendo al son de novísimas estrellas.

Y como a un cristo silente nos condujo.

Giro a la izquierda.



Sobre el amor filial –y otras desviaciones-


Dónde está el auto 789 y el hijo cínico, filósofo de buen vestir.
Hace un minuto era un niño y bajaba la pendiente de la mano.

Pero su padre -esquizoide universitario-
le apartó de su mejilla con un gesto
que nada tiene de cortés.

Cortéz al menos era un granuja y su caballo
hacía agujeros negros y uno que otro
ojillo de alfiler.

Con tan hermoso instrumento podríamos jugar.
Yo seré el Marqués -De Sade por supuesto-
Vos, mi fiera predilecta: Lautrémont.

Y desde la cabina
donde inmolan a las putas -por cobrar-
citaremos a tu padre y ya verás...

Le pintaremos con sangre
las uñas de los pies.




Tu melena de Melusina


El mejor de los posibles vegetales carniceros
tu cabellera -blanda y tibia-

La conocí cuando era niña
cuando apenas crecían sus primeros dientes.

Para entonces, solo gustaba del targuá
y de uno que otro conejillo de indias.




Obituario


Al taxidermista de los cuadros por encargo
le han dado muerte las damas de Aviñón.

Era amante de los clones y los virus de Morel.




Bohemia del mal amor


Qué fácil fue tu amor, qué triste
y yo que te decía: no me ames.

Fue la noche en que ya madura
el hambre pastaba en el bulevar.

Camino sí por la avenida
mientras un niño...

–¿Era ayer cuando nacías?

...hace malabares con brazos
y un corazón anciano.



El Contrabajo


Soy el contrabajo de las tristes avenidas.
La enfermedad del sueño en do menor.
El cadáver invisible de los días.
Ya no soy.

La multitud felice del amor.

¡Ay!, la mi desgracia. Mi fa, mi dama,
mi bello sol. Compuso un solo para su gamba.
Y eso es todo.

Murió el amor.


Lírica,1800

Yo quiero ser la pasajera
la semilla oculta de los vientos
y caer del sueño hacia la tierra
como sueña la hoja su regreso.

No quiero.


Angélica Murillo
dracco_ego@yahoo.com